Crisanto Blanco debutó como peluquero durante 25 años en Mérida, su ciudad natal. Poco después, se convirtió en un referente del sector dando el salto a Madrid como parte del equipo de Cibeles hasta pasar a ser el subdirector de peluquería de la Mercedes Benz Fashion Week.

Convertirse en peluquero le supuso un duelo en casa desde bien pequeño, pero eso no le impidió llegar a ser quien es. La peluquería siempre fue su forma de expresarse artísticamente y, cuando descubrió que su trabajo era arte, nada le frenó.

¿Apodo?
No tengo, todo el mundo me llama por mi nombre.

¿Por qué este trabajo?
Desde que tengo uso de razón, siempre he dicho que quería ser peluquero. Me llamaba la atención desde que era muy pequeño. Imagínate cuanto que, cuando me portaba mal, mi madre me castigaba sin ir con ella a la peluquería el sábado.

La peluquería para mí es una forma de expresarme artísticamente. Lo digo siempre. Descubrí que lo que hacía es una forma de arte, porque sentía que me estaba expresando, sentía que dejaba ver una parte de mi porque mis emociones estaban ahí, en mi trabajo.

De pequeño querías ser…

Siempre quise ser peluquero y Félix Rodríguez de la Fuente.

¿Cómo empezaste?
Era muy consciente de lo que quería. Recuerdo que me peleaba con mi madre porque ella quería que estudiase una carrera y le decía que si ellos no me pagaban mi formación, me la pagaría yo. Llegó a ser un duelo hasta que el peluquero de mi madre le dijo: ‘’no dejes que se lo quite de la cabeza, con ese entusiasmo llegará donde el quiera’’, y ahí acabé dando el paso.

¿Qué te ha inspirado a lo largo de tu carrera?
Me inspira la posibilidad de esculpir en una materia móvil. Nuestro arte es perecedero y, tratar de darle durabilidad como en el caso de los cortes y el color, a veces es complicado. Por lo que me inspiro cada día con cualquier persona con la que me cruzo por la calle. 

¿Cuál es tu proceso creativo?
Primero decido donde quiero ir y a donde quiero llegar con ese proceso. Después, busco la información y la inspiración que quiero y necesito y, para finalizar, lo desarrollo. Puede parecer muy matemático, pero es algo que va fluyendo por si solo.

Crisanto Blanco finalizando un peinado

Mejor momento de tu carrera:
Hay muchos. Muchísimos. Existen una infinidad de momentos que pienso y digo: joder, ¡cómo me alegro de dedicarme a esto! Uno de ellos fue el día que me llamó Beatriz Matallana para hacerme parte del equipo de la Mercedes Benz Fashion Week. Fue algo inesperado; yo iba a ver los desfiles y, de repente, estaba detrás de la pasarela formando parte de ellos. Ese momento fue bastante especial.

Mejor consejo profesional que te han dado:
El que me daba mi padre: a por ello si crees.

Mejor consejo profesional que das:
Yo no soy de dar consejos porque considero que la gente tiene que errar sola, pero daría el mismo: si crees, a por ello. Lucha. Las cosas no vienen solas, se consiguen con trabajo y esfuerzo.

¿Qué le dirías a tu yo de hace 10 años?

Que evite los errores que ya he cometido y que fomente los aciertos. Que vaya a por ello, se olvide de lo que pasa a su alrededor y siga su camino.  

Crisanto Blanco en el Backstage de la Mercedes Benz Fashion Week

¿Cuál es tu cita favorita?
Por mi forma de ser, lo que pienso hoy es lo contrario de lo que pensaré mañana y la que me sirve hoy no me servirá para mañana, por lo que no soy muy fan de las citas.

¿Qué sueños has cumplido?
Gran parte de mis metas marcadas: hacerme un hueco en el sector, ser respetado profesionalmente y no tanto por el público, sino por los profesionales. Ese reconocimiento del esfuerzo que hay detrás de todo.

¿Qué sueños te faltan por cumplir?
Me faltan muchos. El día que no tenga sueños por cumplir, apaga y vámonos.

Un error del que hayas aprendido:
Hablar mal de la profesionalidad de los compañeros del sector. No me gusta hablar de la forma de hacer que tienen otros, y eso es un error que todos y cada uno de nosotros hemos cometido. He aprendido que no sabemos lo que hay detrás de ese trabajo que a ti no te ha gustado en ese momento.

¿Qué le dirías a la gente que empieza en el sector?
Que trabajen y trabajen. Por mucho que crean que saben todo, nunca sabemos. Esta profesión es como una percha: vas colgando sabiduría y nunca sabes cuando vas a tirar de ella, pero ahí está.

¿Cuál es tu relación con Llongueras?
En este momento tengo la suerte de poder estar participando de forma directa en las creaciones de las campañas de Llongueras. Conozco a su equipo, tanto al directivo como al creativo, y eso es un orgullo. Además, siempre he sentido admiración por Lluís y me siento unido a la firma solo por ello.

Tu icono:
Me gustaba mucho la personalidad arrolladora de Alaska. En realidad, cualquiera de los iconos del punk-rock de los 80, aunque sinceramente, confieso que he encontrado mis iconos en la calle. Me cruzo con alguien, lo analizo y de ahí siempre saco algo característico que me aporta mucho.

El trabajo que más te represente:
Este, donde se complementa la editorial de moda con la parte más artística y creativa que me permite mi profesión.

¿Cómo crees que ha cambiado el sector en los últimos años?
Para empezar, el primer cambio radical que he notado en los últimos años es la influencia de las RRSS en nuestra profesión. El cliente tiene tanta o más información que los profesionales. Antes, íbamos haciendo sobre la marcha y, ahora, nos profesionalizamos muchísimo más para ser más profesionales que el cliente, por eso siempre insisto en la importancia de la formación constante.

A nivel estético, también hay un cambio a la naturalidad por completo. La gente prefiere cuidarse el cabello y es más consciente de la salud capilar.

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
Espero verme detrás de un sillón con un peine y una tijera o un cepillo y un secador.

¿Compañeros de profesión a los que admires por algo en concreto?
He conocido a muchos profesionales del sector a los que admiro, ya sean nacionales o internacionales. Aún así, voy a nombrar solo a dos: haciendo honor a la marca, Lluís Llongueras siempre fue un referente. Por otro lado, Beatriz Matallana. Llevo 20 años trabajando codo a codo con ella y siempre me sigue sorprendiendo. Es de las pocas personas que he conocido con tanta capacidad de resolución.

Y para finalizar, dinos: ¿a qué compañero tuyo te gustaría que entrevistásemos?
Beatriz Matallana.

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