Hoy entrevistamos a Alberto Sanguino, director de formación de Llongueras. Toda su vida es y ha sido dedicada a la peluquería y, aunque en sus inicios ya conocía la que sería su pasión, la dejó en segundo plano de manera temporal.

La mujer ha sido su mayor fuente de inspiración, especialmente las que tienen una historia que contar a través de su imagen y su feminidad. Impulsado por los principios y educación que le dieron sus padres, Sanguino es un trabajador incansable que busca siempre la excelencia en todos y cada uno de sus resultados.

¿Apodo?
Sanguino, mi apellido. Me llaman así desde el colegio.

¿Por qué este trabajo?
Mi trabajo es una vocación que nace de mi interés por transformar la belleza de la mujer logrando que proyecte la imagen que le hace sentir segura y fuerte. Entiendo la profesión como un modo de expresión artística en la que el cabello se trabaja como una materia con la que construir volúmenes y siluetas.

De pequeño querías ser…
Aunque mi vocación siempre estuvo orientada a todo lo que engloba la asesoría de imagen, terminé estudiando psicología debido a los prejuicios y estigmas que, por entonces, estaban vinculados a la profesión de la peluquería.

¿Cómo empezaste?
Empecé compaginando los estudios de psicología con la formación académica de peluquero, mi verdadera pasión. Poco a poco, empecé a trabajar los fines de semana hasta que fui captado por el equipo de Llongueras, comenzando mi carrera en uno de los salones más emblemáticos de la firma en Barcelona.

¿Qué te ha inspirado a lo largo de tu carrera?
Las mujeres que con la ayuda de su imagen se han convertido en iconos marcando así una época. Desde actrices, cantantes o modelos. También he encontrado inspiración en movimientos sociales y culturales, como por ejemplo la movida madrileña. En los volúmenes y siluetas que podemos encontrar en la arquitectura o la naturaleza, así como también mi interés por la historia del arte.

¿Cuál es tu proceso creativo?
Puede darse de dos maneras: a partir de un concepto -ya sea una silueta, un objeto o una emoción- y lo materialice, o a la inversa. Es decir, que trabajando sobre un cabello a mano alzada llegue a dar con un concepto.

Mejor momento de tu carrera:
Cada una de las etapas de mi carrera han sido vitales por el aprendizaje que he adquirido. Me han servido para alcanzar las siguientes metas y etapas de mi carrera. Desde que empecé a formarme, pasando por cuando fui ayudante, hasta que logré ser estilista, y acabé como formador.  Puedo decir que a lo largo de mi carrera he disfrutado cada etapa sabiendo que me encontraba en mi mejor momento profesional.  

Mejor consejo profesional que te han dado:
El mejor consejo ha sido el ejemplo que he tenido de mis padres profesionalmente. Esforzándose en sus trabajos y, a base de constancia, han conseguido todos sus objetivos. Siendo trabajador, asumiendo responsabilidades y disfrutando del buen hacer es la manera más ética de conseguir las metas.

Mejor consejo profesional que das:
Siempre digo que el día que considere que lo sé todo, ese día me retiraré. Esta profesión evoluciona muy rápido, se mueve por tendencias y se debe estar abierto a cualquier cambio. De lo contrario, es ponerse frenos profesional y creativamente hablando. De igual manera, aconsejo intentar que cada trabajo realizado lleve tu sello propio y transmita la visión que tienes de la belleza. Por último, es vital saber escuchar y entender lo que la clienta nos quiere transmitir.

¿Cuál es tu cita favorita?
Voy a decir dos. Una que me encanta de la película ‘Todo Sobre mi Madre’, de Pedro Almodóvar, en la que el personaje interpretado por Antonia San Juan dice: «Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que siempre ha soñado de sí misma”. Considero que la autenticidad radica en tener claro qué quieres ser en la vida, ya sea personal o profesionalmente.

Otra cita un poquito más técnica, una de Albert Einstein: «Locurahacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes´´. Si quieres conseguir otras metas o algo te sale mal, no repitas lo mismo. Cambia.

¿Qué sueños has cumplido?
Para mí ya era un sueño el poder ser peluquero venciendo los prejuicios sociales que había en la época, por lo cual todo lo que ha ido viniendo después, ya ha sobrepasado mis expectativas. Recuerdo como flipé en mi primer día de trabajo en Llongueras, viendo al fin el mundo a través del escaparate de uno de los salones. Llegar hasta aquí donde estoy, ni lo imaginé ni me lo había planteado.
 
¿Qué sueños te faltan por cumplir?
A nivel profesional, creo que estoy cubierto. Me encantaría poder compartir vivencias, aprendizajes y conocer la visión que tiene de la vida Lluís Llongueras.

Un error del que hayas aprendido:
La autoexigencia excesiva. Hay que buscar el equilibrio entre hacer autocrítica destructiva y una ausencia de profesionalidad. Debemos encaminarnos hacia una autocrítica constructiva que nos permita crecer profesionalmente. Todavía trabajo en ello.

¿Qué le dirías a la gente que empieza en el sector?
Que tienen la suerte de poder dedicar su vida a hacer arte y, por ello, tienen el poder y obligación de transmitir emoción. Por otro lado, decirles que tienen que ser conscientes de que esta profesión supone largos horarios y debes tener asertividad para trabajar con el cliente.

Alberto Sanguino formando a salones Llongueras

¿Cuál es tu relación con Llongueras?
Como cualquier colaborador de Llongueras, siento a Lluís como un padre de esta gran familia profesional. Es nuestro referente y nos ayuda a mejorar nuestras propuestas de colecciones y proyectos. Su visión es una parte fundamental de la filosofía de la marca.  

Tu icono:
Mis iconos han variado a lo largo de mi vida. Mi infancia ha estado marcada por la estética de figuras tan variopintas que van desde Madonna, Alaska o Lady Di. Mi adolescencia, por ejemplo, estuvo marcada por top models del momento como Esther Cañadas, quien tenía actitud de una mujer Llongueras, Linda Evangelista o Kate Moss

El trabajo que más te representa:
Busco combinar elegancia y diseño y conseguir que estén presentes a partes iguales. En cuanto a acabados, trabajo líneas más orgánicas, un sello propio de Llongueras al igual que la textura messy.

¿Cómo crees que ha cambiado el sector en los últimos años?
La clienta mantiene la búsqueda de calidad en el servicio ofrecido y ahora se fija más en las reseñas. Esto, ha conllevado una mayor profesionalidad por parte del sector, aumentando el nivel técnico de la peluquería. El peluquero entiende que la formación es la clave del éxito y eso ha hecho que la peluquería haya avanzado tanto y se haya especializado en color, corte o barbería, así como también en tratamientos de salud capilar.

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
Me sigo viendo en esta casa, en Llongueras. Con la satisfacción de seguir creciendo por y para cada uno de los estilistas que defienden cada día la marca detrás de un tocador. Haciendo de cada colección, cada curso y cada peluquero algo maravilloso.

¿Compañeros de profesión a los que admires por algo en concreto?
He tenido la suerte de trabajar con gente muy top. Por ejemplo, Adam Reed quien tiene un concepto muy propio de moda.

Sally Brooks de Brooks and Brooks también, coincidimos en un show en Madrid y su creatividad es bru-tal. Su espectáculo no tiene palabras. Me encanta.

Beatriz Matallana es arte con las manos. Todo lo que toca es tendencia, buen gusto y clase.

Vivienne Westwood es muy Llongueras en cuanto a revolución, pero en este caso en moda. Indagué en su vida, trayectoria y trabajo cuando en España reproduje los peinados de sus colecciones.

Y para finalizar, dinos: ¿a qué compañero tuyo te gustaría que entrevistásemos?
Crisanto Blanco, sin duda. El hace las colecciones de Llongueras cada temporada y sé que va a ser muy interesante todo lo que pueda contar

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